Se ha celebrado un Rocio Chico muy especial dentro del marco del Año de la Misericordia, un puente de oraciones y de fe como titule en otra entrada anterior, dado que desde el día de la Asunción se ha venido celebrando vigilia, eucaristías, exposición del Santísimo y procesión claustral del Rocio Chico, así como el rezo del Santo Rosario de lunes a viernes, la participación de los fieles a la Virgen del Rocio ha sido de gran notoriedad y recogimiento ese ROCÍO DE FE que no sale en los medios fuera de los tópicos mal sonante. Queda demostrado en imágenes que la manifestación de amor y cariño a Nuestra Madre del Rocio y a su Divino Pastorcito sigue intacta y se acrecienta por que todo es ROCÍO.
En palabras de Juan Ignacio Reales Espina el presidente de la Hdad Matriz de Ntra Sra del Rocío de Almonte:
Y un año más, volvimos a dar gracias a la Virgen, cumpliendo la promesa que hicieron nuestros antepasados, en 1813. Y nunca dejaremos de expresar nuestra fidelidad y gratitud, por aquellos acontecimientos, pero también por los muchos favores que nos sigue concediendo cada día, la que es y será siempre nuestra Protectora, María Stsma. del Rocío, Madre de Dios y Madre nuestra. Humildemente te suplicamos, que sigas intercediendo por todos nosotros ante tu Hijo Jesucristo, el Pastor de nuestras almas.
Para conocer mas sobre el Rocio Chico este articulo de Santiago Padilla para Abc. Sevilla nos relata:
El acta del patronazgo de la Virgen del Rocío sobre el pueblo de Almonte de 28 de junio de 1653 es lo suficientemente reveladora para comprender el significado de esta devoción para la vida de los almonteños a la altura de los comedios del siglo XVII: “….Sea notorio y manifiesto que nos, el Concejo, Justicia y Regimiento de la Muy Antigua y Noble villa de Almonte, del Excelentísimo señor Duque de Medina Sidonia, mi señor, y todos los demás eclesiásticos y seculares que aquí firmamos, estando juntos en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción desta dicha villa, decimos: Que considerando las muchas y grandes obligaciones que esta dicha villa y todas las de su comarca tienen a la Reina de los Cielos, Santa María de las Rocinas, Señora nuestra, por los comunes y particulares beneficios que le confesamos todos los presentes y hubieron nuestros antepasados, pues en las mayores angustias, necesidades y aflicciones, el remedio universal se ha hallado en la Divina Majestad por esta Serenísima Señora.…”. Para entonces, su veneración popular sobresalía en medio del amplio universo mariano de la villa, donde también se le rezaba a otras advocaciones con un carácter menos local y más universal: Dolores, Rosario, Inmaculada, Ntra. Sra. de Gracia o Soledad, cuyas imágenes alcanzaron significado en el devocionario popular de los almonteños en plena eclosión religiosa del barroco. Ntra. Sra. del Rocío era, significativamente, la que se localizaba más distante de la villa, y la que, por tanto, permitía un culto más esporádico y excepcional, lo que la dotaba de un componente más idealizante y bucólico en un entorno singular.
Sin embargo, por alguna razón que en estos momentos no está suficientemente precisada, la del Rocío había ganado esta pugna devocional, siendo la elegida y preferida, al menos desde finales del siglo XVI, para acudir a su protección e intercesión colectiva en momentos de calamidad y de dificultades extremas. Para entonces, desaparecida ya la devoción a Morañina en término de Bollullos Par del Condado, concitaba además la devoción de ciudadanos de otros pueblos y ciudades circunvecinas, cuando la Carrera de Indias tomaba velocidad de crucero, situando a la pequeña ermita marismeña en un paso obligado para muchos que acudían de forma oficial o clandestina desde este lado del Guadalquivir para hacer las Américas, o para aprovisionar las flotas. De modo que en el XVII, como evidente signo de veneración y de apropiación, la Virgen empieza a ser traída con más frecuencia a la villa de Almonte para atender aflicciones múltiples y diversas, de una sociedad más religiosa, pero también más vulnerable, que encontraba en su mirada el refugio y el consuelo para superar las adversidades, producidas por desarreglos climáticos o por las temidas epidemias. Y más tarde, por las guerras que asolaron nuestro suelo, incluido el del otro lado del Atlántico, en las Españas, en el siglo XIX.
En estas circunstancias, es fácil comprender que los almonteños acudieran, una vez más, a su divina protección en los días aciagos de la invasión francesa, cuando la insumisión y el desafío en el mayor grado posible al invasor en las calles almonteñas pusieron en serio peligro su integridad en aquel verano de 1810. Entonces, el pueblo indefenso pudo sentir en una sucesión de hechos providenciales la mano mediadora de su Reina y Patrona, que evitó la experiencia luctuosa vivida en tantos otros lugares de nuestra geografía peninsular, con la mirada francesa puesta en el desastre de Bailén, dos años atrás. Quedó formalizada la gratitud en el Acta del Voto del Rocío Chico de agosto de 1813, cuyo compromiso hoy renovamos en su 203 edición, con gratitud imperecedera.
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Dia 16/08 Primer día de Triduo del Rocio Chico de la Misericordia. Presidio el Rvdo. P. D. Isacio Siguero, Secretario general y Canciller de la Archidiócesis de Sevilla y Párroco de la de San Sebastián de Sevilla, quién igualmente pronunció la Homilía. Cantó el Coro de la Hermandad de Ntra. Sra. Del Rocío de Gines.
Todas las fotos emitidas por la Oficina de atención al Peregrino de “El Rocío” realizado by Manuel Romero Triviño
Dia 17/08 Segundo día de Triduo del Rocio Chico de la Misericordia. Presidio el Rvdo. P. D.Jose Antonio Calvo Millán, Vicario Parroquial de Almonte. Cantó el Coro de la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Algeciras
Dia 18/08 Tercer día de Triduo del Rocio Chico de la Misericordia. Presidio el Rvdo Párroco de Almonte y Rector del Santuario, D. Fco Jesus Martin Sirgo. Canto el Coro de la Hdad Matriz de Ntra Sra del Rocío de Almonte. Seguidamente fue el rezo del Rosario por el recorrido tradicional y Salve Final
Dia 19/08 Función Principal del Voto del Rocio Chico que fue presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva. Tras la Eucaristía, se realizo la Procesión Eucarística por el itinerario tradicional.







































































































































































































